BOLETIN ONU
Naciones Unidas - Centro de Información, México
No. 08/124
7 de octubre de 2008
 

América Latina y África: regiones con mayor potencial para la producción de biocombustibles

 

 
  • Informe de la FAO destaca que las políticas son determinantes para medir los riesgos y oportunidades. Pide revisar las políticas de los países desarrollados.

Las tierras potencialmente disponibles para aumentar la producción de cultivos destinados a los biocombustibles alcanzarían entre 250 y 800 millones de hectáreas a nivel mundial, la mayor parte de las cuales se ubican en las zonas tropicales de América Latina y África, afirma la FAO en su nueva edición del informe anual ¨El Estado de la Agricultura y la Alimentación 2008¨ (SOFA, por sus siglas en inglés). El documento aclara que esta estimación excluye a los bosques, áreas protegidas y las tierras necesarias para satisfacer la creciente demanda de la ganadería y de los cultivos para la alimentación humana.

“La producción de biocombustibles debe considerar su impacto ambiental. Los biocombustibles sólo cumplirán su promesa de ayudar a mitigar los efectos del cambio climático si su producción es sustentable y si se desarrollan con respeto al medio ambiente”, dijo el Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, José Graziano da Silva.

El informe destaca que el impacto de la producción de biocombustibles en la reducción de las emisiones de gases invernaderos varía mucho de cultivo en cultivo, aún cuando su producción respete las áreas protegidas y los bosques. Se estima que la producción de etanol de caña de azúcar en Brasil reduce la emisión de gases de efecto invernadero entre un 80 % a un 90 %, mientras que el etanol producido a partir del maíz en Estados Unidos alcanza una reducción de un 10 % a un 30 %.

Políticas y subsidios a la producción deben ser revisados
En el lanzamiento del SOFA 2008, el Director General de la FAO, Jacques Diouf, afirmó que la oportunidad que la producción de los biocombustibles representa para los países pobres y en desarrollo depende de la revisión de las políticas y subsidios a la producción existentes en los países de la OCDE. En 2006, el apoyo a la producción de biocombustibles en los países de la OCDE superó los USD 10 mil millones.

“Las políticas actuales tienden a favorecer a los productores de algunos países desarrollados por sobre a los de la mayoría de los países en desarrollo. El desafío reside en reducir o gestionar los riesgos compartiendo al mismo tiempo las oportunidades de forma más amplia”, explicó Diouf en comunicado de prensa difundido desde Roma sobre el lanzamiento del SOFA 2008.

La FAO añade en el SOFA 2008 que las políticas aplicadas han causado un crecimiento artificial de la demanda por los biocombustibles. “Mediante la eliminación de las subvenciones y mandatos para dicha producción, así como para su consumo, se puede disminuir su velocidad de expansión, con lo que se mejorará la sostenibilidad medioambiental a la vez que se dejará tiempo suficiente para que las nuevas tecnologías y los aumentos de rendimiento sean efectivos y, de este modo, aligerar la presión de expansión de las zonas cultivadas”, agrega el informe.

Impacto sobre la seguridad alimentaria
El cambio en las políticas de apoyo a la producción de biocombustibles en los países desarrollados puede contribuir también para la seguridad alimentaria. En 2007, los biocombustibles utilizaron el 5 % de la producción mundial de cereales. Impulsada por las políticas vigentes, la producción de biocombustibles ha sido uno de los factores –junto con las malas cosechas, los bajos niveles de reservas, altos costos de la energía y el crecimiento de la demanda de alimentos- que ayudan a explicar el alza de los precios de los alimentos en los años recientes.

Los elevados precios de los productos agrícolas ya están teniendo un impacto negativo en los países en desarrollo que dependen en gran medida de las importaciones para satisfacer sus necesidades alimentarias. Los consumidores pobres de zonas urbanas y los compradores netos pobres de alimentos de las zonas rurales se encuentran especialmente en peligro. Una gran parte de la población pobre mundial gasta más de la mitad de sus ingresos en comida. “Las decisiones sobre los biocombustibles deberían tener en cuenta la situación de la seguridad alimentaria, pero también la disponibilidad de tierra y el agua”, según Diouf. “Todos los esfuerzos –añadió- deberían encaminarse a mantener el principal objetivo: liberar a la humanidad del azote del hambre”.

Una revisión de las políticas existentes permitirá aprovechar mejor las oportunidades ofrecidas por los biocombustibles para la reducción de la pobreza, además de minimizar los riesgos asociados a su producción, siempre que se estimule la participación de los pequeños agricultores en la producción de cultivos para biocombustibles. Entre las acciones que buscan ese objetivo, el SOFA 2008 destaca el programa brasileño “Sello Combustible Social”, que incentiva los productores de biodiesel a comprar materias primas de las pequeñas explotaciones agrícolas familiares en las regiones más pobres del país, y que a finales de 2007 ya beneficiaba a unos 400 mil pequeños agricultores.

 

Más información
SOFA 2008 (en español): http://www.fao.org/sof/sofa/index_es.html
Comunicado de prensa “La FAO pide una revisión de las políticas y subvenciones a los biocombustibles” - http://www.fao.org/newsroom/es/news/2008/1000928/index.html

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